En lo pequeño
10/05/2010rochiLÃder de uno mismo
Y qué importante que es NO OLVIDARNOS de que Dios está. Él está, en lo chiquito, en el dÃa a dÃa, Él sufre, se rÃe, se pierde, se asombra… pero cuán fundamental es esto: ESTÃ.
Está escondido en ese atardecer increÃble, en ese alucinante dÃa de sol, en ese gesto, en esa lluvia, en una sonrisa; en todo lo diminuto. Quién más, sino Él, El que siempre elige lo invisible para hacerse visible, lo imposible para hacerse posible, lo humilde, diminuto, para hacerse gigante, para hacerse Rey. Quién más, sino Él, estarÃa presente siempre, en todo…
¿Cómo puede ser, entonces, que tantas veces lo tengamos tan cerca y lo ignoremos? Quizás lo que nos falta es dejar de esperar lo extraordinario, lo evidente, y pasar a observar con los anteojos de Dios, a observar a través de Su caleidoscopio de colores, lo ordinario, lo silencioso, lo pequeño, lo no evidente. Lo que está, y por el simple hecho de estar siempre, dejamos de notar.
Qué incomprensible que es esto: el inconmensurable Rey de todo, El más gigante, es tan humilde, que hasta puede hacerse invisible. Puede esconderse en lo más invisible. Elige esconderse, siendo tan gigante y estando en todas partes… ¿Cómo es que podemos hasta no ver a Lo que está en todo? Aunque siempre esté presente, lo olvidamos, lo ignoramos… ¿Cómo es que podemos olvidarnos de la presencia del que siempre está presente?
Quizás, como sabemos que está siempre, nos acostumbramos a su presencia silenciosa, pacÃfica… Pero qué copado es no acostumbrarse, qué copado es no dejar de sorprenderse nunca, qué genial es esa capacidad que tienen los niños de NO DEJAR DE SORPRENDERSE NUNCA. Y qué fundamental que es entonces nunca dejar de ser niños, nunca dejar de sorprendernos, nunca dejar de Verlo.
Cuánto más felices serÃamos, cuánto más sentido cobrarÃa todo, cuán distinto serÃa nuestro dÃa a dÃa si aprendieramos a verlo, a ver a Lo más perfecto, Lo más divino, Lo más bondadoso, Lo más infinito, El mayor amor. Si supiéramos encontrarnos con eso, en lo cotidiano, creo que dejarÃan de existir los “malos dÃas”, creo que estarÃamos efectivamente más cerca de Dios, creo que estarÃamos lejos de lo que nos contamina… si simplemente nos sacáramos las vendas. Si simplemente nos diésemos cuenta de que SIEMPRE está; oculto, callado.
Si entonces, nos encontráramos con LA mayor felicidad (que es Dios) todos los dÃas, ¿QUÉ entonces podrÃa quitárnosla? Si Él está en todas partes, no hay nada entonces que nos la pueda quitar, porque lo verÃamos, y volverÃamos a encontrarnos con la fuente de nuestra alegrÃa. ¿Qué, entonces, podrÃa sacarnos la sonrisa? Si El que nos ama SIEMPRE nos lo está susurrando en el oÃdo…Â
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santi velasco on 10/05/2010 at 1:38 am #
Genia Rochi! muy bueno! jajaja
no encerio me encanto! sobre todo cuando hablas de esa increible capacidad de no dejar de sorprenderse nunca! que desafio!! pero que posible y cuanto vale la pena!
nos vemos y un buen abrazo mi querida!
santil on 10/05/2010 at 1:54 pm #
Muy lindo loqilla! es como decis, si estuvieramos mas cerca de Dios, aunque probablemente no lograriamos “entender” todo, creo q si lograriamos acepatarlo confiando en Él.
Es como la metafora del tapiz que se va tejiendo en la historia. Muchas veces no entendemos lo q pasa, los nudos q se van haciendo, pero confiamos en Dios y en su Amor.
Y teniendo esa certeza de q “en lo pequeño” esta El Mas Grande, entonces podemos disfrutar mas plenamente esa gota de rocio; esa sonrisa en una persona cualquiera, un dia cualquiera a la mañana en un colectivo.
Mili on 10/05/2010 at 3:41 pm #
Si! Muy bueno!
Qué poco conscientes que somos de todo esto, no??
Gracias Rochi, me encantó!
luli on 10/05/2010 at 4:50 pm #
Genial Rochi,me gustó mucho!
CLAVE dejar de esperar lo grandioso o simplemente envidente,pero un desafÃo enorme
sofi on 02/06/2010 at 2:55 pm #
muuuy bueno!!! felicitaciones!